(navigation image)
Home American Libraries | Canadian Libraries | Universal Library | Community Texts | Project Gutenberg | Children's Library | Biodiversity Heritage Library | Additional Collections
Search: Advanced Search
Anonymous User (login or join us)
Upload
See other formats

Full text of "El jardinero : zarzuela original en un acto y en verso"

EL TEATRO. 



DE OBRAS DRAMÁTICAS Y LÍRICAS. 

WL JAB9IMEBO. 



ZARZUELA ORIGINAL EN UN ACTO Y EN VERSQ. i , jk 




MADRID: 

IMPRENTA DE JOSÉ RODRÍGUEZ, CALVARIO, 18. 

1865. 



CATÁLOGO 



DE LAS OBRAS DRAMÁTICAS Y LÍRICAS DE LA GALERÍA 



EL TEATRO, 



Al cabo de los años mil... 

Amor de antesala. 

Abelardo y Eloisa. 

abnegación y nobleza. 

Angela. 

Afectos de odio y amor. 

Arcanos del ahna. 

Amar después de la muerte. 

41 mejor cazador... 

Achaque quieren las cosas. 

Amor es sueño. 

A caza de cuervos. 

A caza de herencias. " l 

Amor, poder y pelucas. 

Amar por señas. 

A falta de pan... 

Artículo por artículo. 

Aventuras imperiales. 

Ponito viaje. 
Boadicea, drama heroico. 
Batalla de reinas. 
Berta la flamenca. 
Barómetro conyugal. 
Bienes mal adquiridos. 



Corregir al que yerra. 

Cañizares y Guevara. 

Cosas suyas. 

Calamidades. 

Como dos gotas de agua. 

Cuatro agravios y ninguno. 

¡Cerno se empeñe un marido! 

Con razón y sin razón. 

Cómo se rompen palabras. 

Conspirar con buena suerte. 

Chismes, parientes y amigos. 

Con el diablo á cuchilladas. 

Costumbres políticas. 

Contrastes. 

Catilina. 

Carlos IX y los Hugonotes. 

Carnioli. 



Dos sobrinos contra un tio. 

D. Primo Segundo y Quinto. 

deudas de la conciencia. 

Don Sancho el Bravo. 

Don Bernardo de Cabrera. 

Dos artistas. 

Diana de San Román. 

D. Tomás. 

De audaces es la fortuna. 

Dos hijos sin padre. 

Donde menos se piensa... 

lil amor y la moda. 

¡Está local 

En mangas de camisa. 

El que no cae... resbala. 

El niño perdido. 

El querer y el rascar... 

El hombre negro. 

El fin de la novela. 

El filántropo. 

El hijo de tres padres. 

El último vals de Weber. 

El hongo y el miriñaque. 

íEs una malva! 

Echar por el atajo. 



El clavo de los maridos. 

El onceno no estorbar. 

El anillo del Rey. 

El caballero feudal. 

¡Es ¡un ángel! 

El 5 de agosto. 

El escondido y la tapada. 

El licenciado Vidriera. 

¡En crisis! 

El justicia de Aragón. 

El Monarca y el Judio. 

El rico y el pobre. • 

El beso de Judas. 

El alma del Rey García. 

El afán de tener novio. 

El juicio púbüco. 

El silio de Sebastopol. 

El todo por el todo. 

El gitano, ó el hijo de las AIpu 

jarras. 
El que las da las toma. 
El camino de presidio. 
El honor y el dinero. 
El payaso. f 
Este cuarto se alquila. 
Esposa y mártir. 
El pan de cada dia. 
El mestizo. 

El diablo en Amberes. 
El ciego. 

El protegido de las nubes. 
El marqués y el marquesito. 
El reloj de San Plácido. 
El bello ideal. 
El castigo de una falta. 
-, El estandarte español enlas cos- 
tas africanas. 
El conde de Montecristo. 
Elena, ó hermana y rival. 
Esperanza. 

El grito de la conciencia. 
lEl autor! ¡El autor! 
El enemigo en casa. 



Furor parlamentario. 
Taltasjuveniles. 

Gaspar, Melchor y Baltasar, ó el 

ahijado de todo el mundo. 
Genio y figura. 

Historia china. 

Hacer cuenta sin la huéspeda. 

Herencia de lágrimas. 

Instintos de Alarcon. 
indicios vehementes. 
Isabel de Médicis. 
Ilusiones de la vida. 
Imperfecciones. 



Jaime el Barbudo. 
Jaan Sin Tierra. 
Juan sin Pena. 
Jorge el artesano. 
Juan Diente. 



Los nerviosos. 

Los amantes de Chinchón 



lo mejor de los dados... 
Los dos sargentos español 
Los dos inseparables. 
La pesadilla de un casero. 
La hija del rey Rene. 
Los extremos. 
Los dedos huéspedes. 
Los éxtasis. 

La posdata de una carta. 
La mosquita muerta. 
La hidrofobia. 
La cuenta del zapatero. 
Los quid pro quos. 
La Torre de Londres. 
Los amantes de Teruel. 
La verdad en el espejo. 
La banda de la Condesa. 
La esposa de Sancho el Bra 
La boda de Quevedo. 
La Creación y el Diluvio. 
La gloria del arte. 
La Gitana de Madrid 
La Madre de San Fernán 
Las lloresi de Don Juan. 
Las aparrencias. 
Las gueeras civiles. 
Leccions de amor. 
Los maridos. 
La lápida mortuoria. 
La bolsa y el bolsillo. 
La libertad de Florencia 
La Archiduquesita. 
La escuela de los amigos 
La escuela de los perdid 
La escala del poder. 
Las cuatro estaciones. 
La Providencia. 
Los tres banqueros. 
Las huérfanas de la Carida 
La ninfa Iris. 
La dicha en el bien ajeno. 
La mujer del pueblo. 
Las bodas de Camacho. 
La cruz del misterio. 
Los pobres de Madrid. 
La planta exótica. 
Las mujeres. 
La unión en África. 
Las dos Reinas. 
La piedra filosofal. 
La corona de Castlla (ale¿s< 
La calle de la Montera. 
Los pecados de los padres. 
Los infieles. 
Los moros del Riff. 
La segunda cenicienta. 
La peor cuña. 
La choza del almadrefio. 
Los patriotas. 
Los lazos del vicio. 
Los molinos de viento 
La agenda de Correlargo. 
La cruz de oro. 
La caja del regimiento. 
Las sisas de mi mujer. 
Llueven hijos- 
Las dos madres. 

Mi mamá. 

Mal de ojo. 

Mi oso y mi sobrina. 

Martin Zurbano. 



JUNTA DELEGADA 

DEL 
TESORO ARTÍSTICO 



Libros depositados en ia 
Biblioteca Nacional 



Procedencia 



N.° de la procedencia 



33J1 



EL JARDINERO. 



Digitized by the Internet Archive 
in 2013 



http://archive.org/details/eljardinerozarzuOOalbe 



EL JARDINERO, 



ZARZUELA ORIGINAL EN UN ACTO Y EN VERSO. 



D. RAFAEL GARCÍA Y SANT1STEBAN, 



D. MIGUEL ALBELDA, 



Estrenada en el teatro de la Zarzuela en el mes de Setiembre 
de 1865. 



MADRID: 

IMPRENTA DE JOSÉ RODRÍGUEZ, CALVAIíIO, 18. 



PERSONAJES . ACTORES . 



AN1TA Sras. Rivas. 

DOÑA YÍUGÍNÍA Lujan. 

DON NARCISO Sres. Ardericjs. 

MIGUEL Jiménez. 

ANTONIO Orejón. 



La acción pasa en Villaviciosa y en nuestros 
días. 



Las indicaciones están tomadas del lado del 
actor. 



La propiedad de esta obra pertenece á su autor, y nadie po- 
dra sin su permiso reimprimirla ni representarla en España y sus 
posesiones, ni en los paises con que haya ó se celebren en adelante 
contraes internacionales, reservándose el autor el derecho de tra- 
ducción. 

Los comisionados de ia Galería dramática y lírica titulada El Tea- 
tro, son los exclusivos encargados de la venta de ejemplares y del 
«■obro de derechos de representación en todos los puntos. 
Queda hecho el depósito que marca la ley. 



ACTO ÜNICO. 



Un pequeño jardín: á la izquierda la casa con un solo 
piso y dos ventanas: á la derecha un emparrado y 
árboles y un banco de piedra; al foro verja que da 
al camino y por la que se ve campo al fondo, á un 
lado un azadón, un escardillo y una regadera con 
agua. Música en la orquesta. 



ESCENA PRIMERA. 

MIGUEL y ANTONIO. Antonio sentado en el banco con una 

guitarra eu la mano, se supone que se ha quedado dormido 

en acritud de tocar. Miguel sale de la casa con una carta 

en la mano que acaba do leer. 

Miguel. Pues señor, ya que me llama 
fuerza-será ir á Madrid; 
y no adivino el motivo 
cuando acabo de venir. 
¿Cómo ha de surtir efecto 
el plan que me trajo aquí, 
y convencer á mi tía 
para que consienta al fin, 
si Anita tiene el capricho 
de que ande hecho un zascandil, 
y no arreglemos la boda, 



„ 720465 



— 6 — 

que es en lo que estriba el quid? 
pero no encuentro.á mi tia: 
y Antonio?... en nombrando al ruin... 
Antonio!... pues se lia dormido... 
eh! ¡que te vas á dormir! 

(Meneándole. Antonio se despierta y empieza á ras- 
car la guitarra y á cantar desentonadamente.) 

Miguel. Calla, con dos mil demonios! 
Antonio. Estaba cantando. 
Miguel. Si, 

á lo Ronconi, roncando. 

Oye, y deja el guitarrin. 

Salió mi tia? 
Amonio. Hace poco. 

Miguel. Pues si pregunta por mí 

le dices que un grave asunto 

me precisa á ir á Madrid. 
Antonio. Pues mire usté, señorito, 

de fijo lo va á sentir. 
Miguel. Y por qué? 
Antonio. Toma, es que ustedes 

se llevan muy bien aqui, 

y aunque la edad no es la misma 

puede usté hacerla feliz. 
Miguel. A quién, á mi tia? 
Antonio. Justo! 

Miguel. (Se burla este galopín!) 
Antonio. En toda Villaviciosa 

hablan... 
Miguel. Pero qué hablan, di? 

Antonio. Doña Virginia es soltera, 

y aunque ya no ha de cumplir 

Jos cincuenta, va muy fosca 

y con tanto peregil... 

hoy ha estrenado un vestido 

color de fuego y carmín, 

que si la divisa un toro 

de fijo la va á embestir. 
Miguel. Y á mí qué me importa? 
Antonio. Toma! 

y á muchos, según oí, 

les gusta el jamón añejo, 



y si á usté... 
Miguel. Bruto! Cerril! 

(Le da un puntapié.) 

lo que me gusta es plantarte 
al reverso el brodequin. 
Antonio. Perdone usté, señorito, 

me he equivocado... creí... 
pero esa razón me basta. 
Miguel. Tú que eres tan parlanchín 

puedes, cuando te hablen de eso, 
negarlo. 
Antonio. Mucho que si. 

Miguel. Y asegurar que es mentira... 
Antonio. Pues, que á usté le haga tilin 
una doncella fiambre 
del tiempo del rey David; 
que cargue al cabo con ella 
ese viejo zascandil 
de don Narciso, él la quiere, 
y los dos se dan barniz, 
pero usté, que es un buen mozo... 
Miguel. Gracias. 
Antonio. Digámoslo asi, 

si se pierde que sea en coche, 
y no en carro ó calesín-, 
por ejemplo, con la niña, 
fresca como un alhelí, 
que le dio á usté su retrato 
que encontré en un levitin. 
Miguel. Qué dices? 
Antonio. Yaya unos ojos! 

puede arder en un candil; 
yo la vi, y aquella noche, 
vamos, no pude dormir. 

MIGUEL. Es este? (Le enseña una fotografía.) 

Antonio. Justo, la misma. 

Ay, qué boquita de anis! 
y yo conozco esa cara, 
yo he visto á ese querubín. 

(Sigue entretenido mirando el retrato.) 



— 8 — 

ESCENA lí. 

DICHOS, ANITA, 

Anita en traje de camino aparece por la verja del fondo. 

Anita. (Aqui debe ser; hay gente.) 
Miguel. Es muy mona. 
Antonio. Juyuyui! 

Anita. (Miguel! aun no se ha marchado; 
me escondo por el jardín.) 

(Desaparece por la izquierda.) 

ESCENA IÍI. 

DICHOS, menos ANITA. 

Miguel. Pues esta es mi novia Anita, 

la adoro con frenesí! 
Antonio. Es por supuesto la cómica? 
Miguel. No es cómica, que es actriz. 
Antonio. Y dice doña Virginia 

que siendo... vamos... asi... 

de una clase tan plebeya 

nunca puede consentir .. 
Miguel. Y como soy su heredero 

y tiene maravedís, 

me he propuesto convencerla, 

y espero que acceda al fin. 
Antonio. Pues nada, si algo se ofrece... 

yo soy de lomas sutil... 
Miguel. Pero ya debe ser hora. 
Antonio. Y el ómnibus se va á ir. 
Miguel. Adiós, y no cuentes nada. 
Antonio. Lleva usté algún maletín? 
Miguel. No. 
Antonio. Expresiones á la niña.. . 

y si la puedo servir... 

(Miguel se va por el fondo y Antonio le acompaña 
hasta la verja.) 



ESCENA IV. 

ANITA y ANTONIO. 

Anita. Bravo, se marcha á la corte 

y sola me deja el campo; 

la carta surtió su efecto 

y ha contestado al reclamo. 

He perdido una sortija; 

pero aqui viene el criado. 

Galle! es Antonio! el portero 

de mi primer empresario. 
Antonio. (Si lo dije! era imposible 

que un señorito tan guapo 

pusiera los ojos dulces 

á un vejestorio tan lacio!) 
Anita. Muy buenos dias, Antonio. 
Antonio. Eh! quién es? asi me llamo. 
Anita. Si encuentras una sortija, 

es mía, la ando buscando. 

Estás muy gordo! 
Antonio. Una joven! 

Anita. No te he visto hace .*eis años. 
Antonio. (Ó yo tengo telarañas, 

ó es la misma del retrato!) 
Anita. Eras entonces portero 

en casa de don Gervasio. 
Antqnio. Pero usté quién es? 
Anita. Anita. 

Antonio. La deí señorito? 
Anita. Exacto! 

Antonio. Pues voy corriendo á avisarle 

antes que se marche . 
Anita. Alto. 

me conviene que se ausente. 
Antonio. Bien. 
Anita. Y el ama? 

Antonio. Paseando. 

Está usted hecha un lucero! 

Vaya una gracia y un garbo! 
Anita. Conque se opone á mi boda 



— 40 — 

con Miguel? 

Antonio. Por hacer daño. 

Anita. Solo porque soy artista! 

Amonio. Odia á la gente de teatro, 
sobre todo á las actrices, 
y las pone como un trapo. 

Anita. Ella será por lo visto 
un modelo de recato, 
que hará la cruz á los hombres 
como si fueran los diablos? 

Antonio. No tal, la cruz no les hace. 

Anita. De veras? 

Antonio. Todo al contrario! 

muchos se la han hecho á ella 
por su genio descocado. 

Anita. Qué me cuentas! Es posible? 

Antonio. Como se va apolillando, 
y si pronto no se casa 
muere con palma en la mano, 
á voces anda diciendo: 
«señores, con quién me caso!» 

Anita. Según eso, será larga 
la lista de enamorados? 

Antonio. Huy! desde que yo la sirvo 
pasarán de mil y tantos! 
Un cesante de indirectas, 
un pollo sin un ochavo, 
un abogado sin pleitos, 
un militar retirado, 
un gentil hombre con llave 
y dos chepas al respaldo, 
un demócrata muy tuno 
que nos llamaba polacos. .. 

Anita. Basta ya! 

Antonio. Un gacetillero, 

el tenor de Jovellanos... 

Anita. Quieres callar? 

Antonio. Y al presente 

un vejete casquivano 
que se llama don Narciso. 

Anita. (Don Narciso!... será acaso?) 

^ntonio. Pues, don Narciso Verdejo, 



— 41 — 

asi es tan verde el muchacho! 
Anita. (El mismo!... el mosca insufrible 

que siempre encuentro á mi paso.) 
Antonio. Le conoce usté? 
Anita. Yo? no. 

Antonio. Es de lo mas antipático! 
Anita. Pero perdemos el tiempo; 

conque basta de preámbulos. 

Va á volver doña Virginia? 
Antonio. Ya tarda, y es muy extraño. 
Anita. Por de pronto necesito 

poder estar á su lado, 

sin que sepa que yo soy 

lo que soy, estás? 
Amonio. No alcanzo! . . . 

Anita. Tiene criada? 
Antonio^ Y doncella 

aunque se casó hace un año. 
Anita. Entonces... se peina sola? 
Antonio. Únicamente los sábados 

que se muda de peluca. 

No hay medio. 
Anita. Yo he de encontrarlo. 

Necesita costurera? 
Antonio. Mi mujer cose lo blanco. 

Ah! le hace falta.. 
Anita. Qué? acaba. * » 

Antoniq. Pero no; soy lo mas bárbaro! 

usté es mujer y no puede; 

necesitaba un lacayo. 
Anita. Toma! yo hago á los dos sexos; 

soy hembra, y también soy macho, 

como tú. 
Antonio. No es alusión? 

promiscua usté en ese caso? 
Anita. Siempre en los papeles de hombre 

me aplauden con entusiasmo; 

conque asi, búscame pronto 

unos calzones, volando. 
Antonio. Mi mujer tiene los mios. 

Ah, qué idea! 
Anita. Eres un sabio! 



— 12 — 

Amonio. Yo soy de aqui el jardinero, 
pero es ya tanto el trabajo, 
que he pedido un ayudante 
para tener mas descanso. 
El ama ha dicho que si 
y se ha anunciado en el Diario. 

Anua. Y me quieres de ayudante? 
soberbio plan!... aceptado. 

Antonio. Cabalmente tengo un chico 
como usted, asi de alto, 
y en Madrid le han hecho un traje 
que le vendrá á usted pintado. 

Anita. Pues nada, soy jardinero, 

se entiende de contrabando, 
y ya no me llamo Anita. 

Antonio. Pues cómo, Anito? 



ANITA. 


No, Pablo. 




Vine con una señora, 




que se ha quedado en tu cuarto. 




Vamos allá... á disfrazarme. 




Por dónde? 


Antonio 


Por este lado. 


Anita. 


Allí te daré instrucciones, 




hay que mentir á destajo. 




Quién canta? 


Antonio 


No sé! huy! el lobo. 




Don Narciso! 


Anita. 


Horror! huyamos! 




(Se vaii por la izquierda ) 



ESCENA V. 

DON NARCISO, por el foado. 
CANTO. 

Yo soy don Narciso, 
guapo y seductor; 
yo soy un don Preciso 
por mi buen humor. 
Si hay teatro casera 



— lo — 

hago de traidor, 
valso muy ligero, 
canto de tenor. 
Lo que es tan ágil 
y tan gentil 
otro muchacho 
no hay en Madrid, 
Ay, que me duele! 
¡válgame Dios! 
me he constipado; 
vuelta á la tos. 
Lo que es tan ágil, etc . 



HABLADO. 

Dónde se hallará mi amor? 
Donde estará mi Virginia? 
Ya es para mí una ignominia 
no triunfar de su rigor. 
Á todo me hallo dispuesto, 
que he rendido á otras peores 
y si no, ustedes, señores-, 
van á ser jueces en esto. 
Yo que de mis trampas vivo 
soy don Narciso Verdejo, 
soltero, y -aunque algo viejo, 
soy un viejo de recibo. 
Tengo ocurrencias felices, 
figuro en varias empresas; 
liago gracia á las duquesas 
y hago el oso á las actrices. 
Mas ya se apaga mi llama, 
el reuma me da que hacer, 
y sé cuando va á llover, 
y toso mucho en la cama. 
Por eso, aunque calavera, 
me dije un dia «Narciso, 
»alto ya el fuego, es preciso 
»que busques una enfermera; 
«cásate, ese es tu deber, 
«basta de paños calientes; 



_ 44 — 

»sí del reumate resientes* 
»te los pondrá tu mujer. 
»Para evitar im desastre 
»búscala de edad madura-; 
»y sobre todo, procura 
«que tenga bastante lastre. » 
Dije, y por cumplir con Dios, 
que era fiesta de guardar, 
como es moda, sin pensar 
fui á la misa de dos. 
Cuando del templo salí, 
que Santo Tomás se llama, 
pisé la cola á una dama 
y «usté dispense)) añadí. 
La señora, que iba sola, 
entre burlona y severa, 
me dijo: «si usté no fuera* 
tan arrimado á la cola.» 
Era llamarme animal; 
mas viendo que no era fea 
dije «esta cola colea.» 
y la seguí, es natural. 
Era Virginia; la hablé, 
me declaré, vaciló, 
y aun estamos ella y yo 
yo que sí, y ella veré. 
Pero ya es mucho el plantoo, 

(üirig-iéndose hacia el fondo.) 

si habrá salido mi bella? 
calle! allí viene! si, es ella! 
vestida de pimentón! 
Ea, este asunto requiere 
mucho ingenio y travesura; 
tomemos una postura 
de Apolo de Belvedere. 



— . 15 — 
ESCENA VI. 

NARCISO y DOÑA VIRGINIA. 

Doña Virginia entra por la verja demostrando mucha agitación. 

Viste traje de un color encarnado muy subido, con pamela y 

sombrilla. 

Virginia. Dios mió, qué sofocón! 

qué pueblos! qué oscurantismo! 

qué cafres! qué salvagismo! 

y qué desilustracionl 
Narciso. (Parece asi de mañana 

un pimiento colorado!) 
Virginia. Y el toro no me lia ensartado 

porque no le dio la gana. 
Narcisa. (No me lia visto, toseré.) (Tose.) 
Virginia. Qué nerviosísima estoy. 

Quién? don Narciso! 
Narciso. Yo soy. 

Felices. 
Virginia. Dispense usté; 

debo tener calentura. 
Narciso. Pero hija, qué ha sucedido? 

sepamos. 
Virginia. Que hoy he nacido! 

Narciso. Cálmese usté, criatura. 
Virginia. Si oun le estoy viendo delante! 
Narciso. Á quién? 
Virginia. Toma! al animal! 

Narciso. Eh! aquí hay solo un racional. 
Virginia. Fué un tropo. 
Narciso. (No muy galante.) 

Virginia. Figúrese usté, que yo 

que en el campo me recreo, 

salí temprano á paseo 

no bien el sol asomó. 

Como si á una se le antoja 

puede ir de gala ó trapillo, 

me puse un traje sencillo 

de garibaldina roja. 



— 46 — 

Pues bien, figúrese asté 
que cuando iba mas segura 
vi... á que usté no se figura 
lo que vi'/ 

Narciso. No acertaré. 

Virginia. Un bicho! 

Narciso. Alguna serpiente 

ó lagartija. 

Virginia. No tal; 

era un bicho muy formal 
con dos astas en la frente. 
Yo, que muerta de terror, 
vi que me cerraba el paso 
al mirarme en campo raso, 
grité, socorro! favor! 
llegó gente y me perdí, 
que todos, silbando á coro, 
en vez de espantar al toro 
le azuzaban contra mí. 
Creció el tropel de allí á un rato, 
yo estaba como la cera, 
y un chusco dijo á la fiera: 
«anda, que te llama el Tato» 
qué silbar y cuánto grito! 
«Éntrala, toro, despacha:» 
«revuelca á esa remolacha:» 
»niata á ese cangrejo frito.» 
Pero como yo advertí 
que el toro no se movía, 
dando pruebas de osadía, 
di media vuelta, y huí. 
Qué voces: «á esa mujer, 
que te coge, que te pilla.» 
Yo atrepellé á una chiquilla 
y á un burro le hice correr. 
Y al fin entré en el lugar 
mientras los otros reian, 
y cien perros me seguían 
ladrando á todo ladrar. 
En un portal me metí 
buscando amparo y abrigo; 
era casa de un amigo 



— 17 — 

y me lie sosegado allí: 
y repito en conclusión, 
qué gentes! qué oscurantismo! 
qué cafres! qué salvajismo! 
y qué desiluslracionl 

Narciso. Mucho lo siento y deploro 
tan lamentable incidente. 

Virginia. Y el toro estuvo prudente. 

Narciso. (Ahora te echaré otro toro.) 

Virginia. No es del pueblo, de seguro, 
tiene instintos mas humanos. 

Narciso. Pues están frescas las manos! 

Virginia, No me he visto en otro apuro. 

Narciso. Qué cutis de terciopelo! 

Virginia. Ay, Jesús! no sea usted malo! 
no bese usté! 

Narciso. (Ay, qué regalo! 

Soy yo muy atreviduelo.) 

Virginia. Debo estar como un tomate. 

Narciso. Lo mismo que antes, señora. 

Virginia. Picarillo! 

Narciso. Seductora! 

Virginia. Es usted un botarate. 

Narciso. Y por qué? No es tiempo ya 
de que escuche usté mi ruego 
apagando el vivo fuego 
que el alma abrasando está? 
Pero hoy la sentencia espero, 
Virginia, estoy decidido; 
me acepta usted por marido, 
ó me marcho al extranjero? 

Virginia. Ay, hijo, ni un trabucazo!... 

Narciso. Mamá, no estés indecisa, 
que me corre mucha prisa 
llevarte al Prado del brazo. 

Virginia. Yo, francamente, el rubor... 

Narciso. Tu negativa adivino. 

Fué mas feliz el sobrino 
y me ha robado tu amor. 
Virginia. Oh! no. 

Narciso. Entonces, vida mia, 

habla. 



— 18 — 

Virginia. Qué empeño! 

Narciso. Habla, cielo! 

y á Madrid voy en un vuelo 

y luego á la vicaria. 
Virginia. Habla usted con un calor!... 
Nabciso. Llámame de tú, serrana. 
Virginia. Me he puesto como la grana, 

estoy toda de un color. 
Narciso. Decídete, zalamera! 
Virginia. Pero asi, tan de repente... 
Narciso. Nada, te doy solamente 

cuatro minutos de espera. 

UnO. (Sacando el reloj.) 

Virginia. El caso es importante. 

Narciso. Dos! 

Virginia. Meditarlo es preciso.. 

Narciso. Tres! 

Virginia. No cuentes mas, Narciso. 

(Me he resistido bastante.) 
Narciso. Gracias. 
Virginia. , Al dar este sí 

cien partidos perderé: 

qué tengo yo, no lo sé, 

mas todos gustan de mí. 
Narciso. Qué tienes tú? mucho gancho, 

y una elegancia y un talle!... 

Guando sales á la calle 

vas diciendo «atrás, que mancho!» 

Me relamo, como ves, 

solo al pensar... 
Virginia. Libertino! 

Narciso. Y ya papá me imagino 

de un batallón de bebés. 
Virginia. No me digas esas cosas... 
Narciso. Si soy yo lo mas atroz! 
Virginia. Ó al menos baja la voz; 

las criadas son curiosas. 
Narciso. Nos amaremos tú y yo 

por toda la vida! 
Virginia. Oh, si! 

Narciso. Tú no vivirás sin mí! 
Virginia. Ni tú sin Virginia! 



- 19 — 

Narciso. Olí, no! 

ESCENA VIL 

DICHOS, ANTONIO. 

Antonio. (Debo haber venido ya: 

le anunciaré el ayudante.) 
Narciso. Me querrás mucho? 
Virginia. Timante! 

Antonio. (Calle! qué veo? ahí está 

con el viejo; qué pareja!) 
Narciso. Te mimaré mucho. 
Virginia. Si! 

ya estoy yo fuera de mí! 
Antonio. (Cómo se alegra la vieja!) 
Narciso. Yo, mi sol, te he de llamar 

paloma del corazón. 
Virginia. Y yo, palomo ladrón. 
Antonio. (Será aquello un palomar!) 

Basta ya. 
Virginia. Quién? Ay, qué susto! 

Antonio. Soy yo; dispénseme usté 

si me atreví... 
Narciso. No hay de qué! 

(Ha llegado á tiempo justo.) 
Antonio. (Lo sabrá todo el lugar; 

disimulemos...) 
Virginia. Qué quieres? 

Narciso. (Para seducir mujeres 

tengo un tino singular!) 
Antonio. No es nada; que he hallado ;i! fin 

un chico, un pollito apenas, 

que me ayude en las faenas 

de la huerta y el jardín; 

se llama Pablo. 
Virginia. Está bien. 

Antonio. Parece muy servicial, 

luego no pide jornal, 

tomará lo que le den. 
Virginia. Mejor: amigo Narciso, 

voy á escribir, hasta Juego. 



— 20 — 

Narciso. (Te vas y me dejas ciego!) 
Virginia^ (Disimular es preciso!) 
Narciso. Siempre suyo. (Adiós, pimpollo.) 
Virginia. Caballero. 
Antonio. (Ali! comadreja!) 

Narciso. (Ay! si fuera menos vieja!) 
Virginia. ( Ay! si fuera algo mas pollo!) 

(Entra en la casa.) 

ESCENA VIII. 

DICHOS menos VIRGIMA, á poco ANITA. 

Antonio. (Pues! el negocio está claro: 

este señor verderón 

ya se entendió con el ama 

y se casarán los dos.) 
Narciso. (Si no fuera porque me hallo 

en la horrible situación 

¡leí que tiene mas ingleses 

que Londres ó Livennore, 

antes que unirme á esa vieja, 

que es un puro cascaron, 

buscaría una hospiciana 

para ofrecerle mi amor! 

(Añila disfrazada con blusa, pantalón del mismo 
color y una gorra en la cabeza, entra corriendo en 
escena por la izquierda.) 

Amia. Mande usté, señor Antonio. 

Narciso. Eh?... mas, qué miro!... 

Antonio. (Por Dios, 

que está el viejo!) 
ánita. (Ay! si me ha visto...) 

Narciso. (Anita, no es ilusión, 

disfrazada!) 
Antonio. Este muchacho 

es el de que hablé. 
Narciso. Ya estoy; 

no reparé, ni me importa. 

(El disimulo es mejor.) 
Anita. (Qué contratiempo!) 
Narciso. Me marcho, 



— 21 — 

(Por mas vacilas que le doy . . .) 
Antonio. Pues abur. 
Narciso. (Me engañaré?) 

Antonio. Seguir bien. 
Narciso. Gracias. 

Antonio. Con Dios. 

Narciso. (Qué idea! en la diligencia 

tendrán la hoja! allá voy.) 
Antonio. Expresiones y hasta nunca, 

mono sabio, mascaron. 

ESCENA IX. 

ANITA, ANTONIO. 

Anita. Ay! pues si me ha conocido 

todo mi plan fracasó! 
Antonio. Ya se fué. 
Anita. Habrá sospechado 

que yo no soy lo que soy? 
Antonio. Dijo que no le importaba, 

y en usté no reparó. 
Anita. Es cierto, mas fuera un chasco... 
Antonio. Señorita, es usté un so!. 

. Y hoy no he hecho el ramo; pondré 

mucho verde y poca flor. 
Anita. Y el traje, qué tal me sienta? 
Antonio. Muy bien, á la perfección. 
Anita. Y de cara; soy un pollo 

primerizo? 
Antonio. Encantador. 

Anita. Gustaré á tu ama? 
Antonio. De fijo; 

los pollos son su pasión. 
Anita. Bueno: y en qué he de ayudarte? 

en plantar alguna col 

ó en regar las alcachofas? 

quiero trabajar desde hoy. 

Á ver, dónde están los útiles. 

Allí veo un azadón, 

y un escardillo, sublime! 
Antonio. Pero qué hace usté, por Dios! 



— 22 — 

Anita. Voy á probar si te sirvo. 
Antonio. Que ahí está la caliílor. 

Qué destrozo! 
Anita. Iré á otra parte. 

Antonio. Anda, ya me derribó 

cuatro matas de claveles, 

basta! 
Anita. No seas gruñón! 

Ah! una regadera. 
Antonio. Quieta! 

que está con agua! 
Anita. Mejor! 

Voy á regar los melones. 

(Empieza á regar echando el agua á Antonio.; 

Antonio. Eh! que yo no soy melón! 

y tengo un reuma gotoso 

y la humedad es atroz. 
Amia. Es que el agua se salia. 
Antonio. Ni en Madrid riegan peor! 

ESCENA X. 

DICHOS, DOÑA VIRGINIA, en la ventana. 

Virginia. Pero qué voces son esas? 

Amia. (Doña Virginia!) 

Antonio. Era yo. 

Virginia. Bueno, y qué? 

Antonio. Estaba explicando 

al chico su obligación. 
Virginia. Voy á escribir unas cartas, 

conque asi baja la voz. 
Antonio. Bueno. 
Virginia. Vete. (Entra dentro.) 

ESCENA Xí. 

DICHOS, menos VIRGINIA. 

Anita. Ya es preciso 

dar comienzo á la función. 
Antonio. Me llevaré mi guitarra. 



— 23 ~ 

Anita. Hay guitarra? pues mejor! 
me va á servir de reclamo, 
le entonaré una canción 
para que se asome á verme. 
Largo de aqui. 

Antonio. Ya me voy. 

Anita. No olvides venir á tiempo 
y que tengo un tio atroz! 

Antonio. Bien: que la prima está floja. 

Anita. No saltará! anda con Dios. 

Antonio. Ahí queda el ramo. (Esta chica 
nos trae la revolución.) 

(Se va por el fondo.) 

ESCENA XII. 

ANITA. 

Veré si la domestico, 
conque música y valor; 
que las fieras y las viejas 
parientas cercanas son. 



CANTO. 

En la cárcel de tus o," os 
prisionera el alma está, 
y no quiere ya en la vida 
recobrar su libertad. 

Ay, ángel hermoso! 

por tí peno y muero, 

no soy jardinero 

que soy un galán. 

Amante cautivo 

perdida la calma, 

se ceba en el alma 

furioso volcan. 

socorro! favor! 

fuego, fuego, fuego, 
que ardiendo entre llamas 
me abraso de amor. 



24 



HABLADO, 



Virginia. Qué bien canta! quién será? (Se á«?róa.) 

calle! el jardinero nuevo! 
Amia. Ya acudió la vieja al cebo, 

siga el jaleo, agua \a! 



CAE3TC 



Si oyes ruido a tu ventana 

no vaciles en abrir, 
que serán mis pensamientos 
que volando irán á tí. 
Ay, ángel hermoso, etc. 



HABLADO. 



Virginia. Bien claro dice quien es, 
un amante disfrazado! 
bajo á verle, me ha inspirado 

UI1 Vivísimo interés. (Desaparece.) 

Anita. La empecé á domesticar; 
baja á picar el anzuelo; 
seré un tímido polluelo, 
disimulo y á esperar. 

(Virginia entra en escena.) 



CAWTO. 



Virginia. Allí está, qué lindo pollo! 
el amor le ha puesto asi, 
regaremos estas llores 
hasta que él se acerque á mí. 

(Cog-e una reg-adera.) 

Anita. Ya la vieja se relame 

y un amante mira en mí; 
ya verás la comedianta 
como se burla de tí. 



— 25 



Virginia. (Suspira!) 
Anita. (Suspira!) 

Virginia. (Ay!) 
Anita. (Ay!) 

Virginia. (Ay!) 

Anita. (Ay!) 

Virginia. (Hablarme desea, 

que guapo!) 
Anita. (Qué fea!) 

Virginia. Jesús! un lagarto! 

(Asustada dejando carr al suelo la regadc 
do al proscenio.) 

Anita. (Contigo habrá dos!) 

No hay miedo, señora. 
Virginia. (Á ver si habla ahora.) 
Anita. Si usté me escuchara! . . . 
Virginia. Si. (Gracias á Dios.) 

Hable usted; 
Anita. Voy*tillá. 

Virginia. (Quién será?) 
Anita. Empezaré. 

Hortelano y jardinero 
como el alma es inesperta, 
el amor llamó á mi puerta 
y alma y vida le entregué. 
El hechizo por quien muero 
es mujer graciosa y bella, 
pero no soy digno de ella 
y callando moriré! 
Virginia. (No es una ilusión, 
lo dice por mí, 
calla, coraaon, 
no brinques asi!) 
Anita. (Ya este mascarron 

fuera está de sí, 
y su corazón 
le hace tipiíí.) 
Virginia. Hortelano y jardinero, 
ocultarlo ya es locura, 
que en el porte y la finura 
claro dice usted quien es. 
Si su amor es tan sincero 



liíiiatr' 



— 26 — 

yo respondo de su amada, 
dé usté ya la campanada 
arrojándose á sus pies. 

Anjta. (Ande la función, 

sigue bien asi, 
voy de sopetón 
á pedirla el si.) 

Yirg;nia. (Anda, remolón, 
declárate á mí; 
salta, corazón, 
que un novio cogí.) 
Sepamos su nombre, 
la dama quién es? 

Anita. Se llama Virginia. 

Virginia. Virginia! 

Anita. Es usted! 

Y yo que soy Pablo 
me arrojo á tus pies . 

Virginia. Levanta y espera. 

Anita. Oh gozo! 

Virginia. Oh placer! 

(Qué sensación! 

cuánta emoción! 

qué agitación 

del corazón! 
En mi alma fogosa 
prendió esta pasión, 
y estoy tan nerviosa 
que da compasión! 
Qué atrocidad! 
Ay, qué esquisita 
sensibilidad! « 

Suspiraré! 

gracias al cielo 

me desahogué!) 
Amia. (Su corazón 

es un fogón; 

esta es función 

de figurón! 
En su alma ardorosa 
prendió esta pasión, 

Y está tan nerviosa 



— 27 — 

que da compasión! 
Qué atrocidad! 
Ay, qué esquisita 
sensibilidad! 
Suspiraré! 
dueña-fiambre, 
te amansaré! 



HABLADO. 

Virginia. Dices que te llamas Pablo? 

Amta. Exacto, Pablo Roldan. 

Virginia. (Él es Pablo y yo Virginia, 
que pareja tan igual!) 
De dónde eres? 

Amta. De Madrid. 

Virginia. Y yo; qué felicidad! 

Conque los dos somos gatos? 
(Me engatusó este truhán!) 

Amta. (Pues no es floja la gatada 
que yo te voy á jugar!) 

Virginia. Pero explícame, hijo mió, 
á qué viene este disfraz. 
Qué quieres de mí? Te juro 
que no me acierto á explicar. 

Amta. Vivo en Madrid con mi tio, 
que es un tio montaraz, 
en la calle de la Luna. 

Virginia. Somos vecinos! 

Amta. Cabal! 

los balcones de mi casa 
frente á los de usted están, 
y la veo al levantarse. 

Virginia. (Horror! me vé sin pintar!) 

Amta. Cuando sale, cuando entra, 
cuando viene, cuando va, 
y siempre usté sin saberlo 
se lleva mi alma detrás. 

Virginia. Pero eso, es cierto? 

Amta. Mi tio, 

no me deja sosegar 



— 28 — 

y siempre me está diciendo, 
«botarate, quita allá, 
»á que vas á enamorarte 
»de una vieja carcamal, 
»de ese pendón de la bula...» 

Virginia. Pendón á mí? 

Ahita. Y algo mas! 

y llama á usté lienzo viejo 
acabado de pintar, 
y una de las tentaciones 
que vio san Antonio Abad, 
y estampa de la heregia, 
cariátide y. . . 

Virginia. Basta ya! 

ese tio, es todo un tio 
grosero é irracional. 

Anita. Me quiere porque soy rico. 

Virginia. Es rico? (Otra gracia mas!) 

Anita. Reñimos esta mañana 
y basta me quiso pegar! 



Virginia. 


Ab, bárbaro! 


Anita. 


Porque dije, 




Virginia es mí solo afán, 




si no me caso con ella 




no me casaré jamás. 


Vircinu 


i-. Qué monísimo! 



Anita. Yo entonces 

formé al momento mi plan. 
Leí el anuncio del Diario, 
y excuso añadir ya mas. 
Me has descubierto; te adoro, 
mi amor es fuego voraz, 
perdona si te be ofendido, 
correspondencia y piedad! 
(Y después de mentir tanto 
es preciso descansar.) 

Virginia. Vamos, yo estoy en el limbo! 
caso mas raro no le hay: 
ni en las Tarden de la Granja. 
he leido un lance igual! 

Anita. (Y ese Antonio no parece!) 

Virginia . (Dios mió, se va á marchar!) 



— 29 — 

Pablo, escucha, no me enfado, 

al contrario. 
Amia. Me amarás? 

Virginia. Y tú? 

Anita. Yo, cordera mia, 

por toda una eternidad! 
Virginia. (Ay, que me llama cordera, 

que borrcguito será!) 

Somos Fausto y Margarita. 
Anita. Sin el diablo. 
Virginia. Es natural. 

Anita. (Estando tú no hace falta. ) 
Virginia. Qué ópera! No hay mas allá. 
Anita. Sobre todo el tercer acto, 

aquello si que es amar! 

y se abrazan veinte veces 

con la mayor seriedad, 

mas como lo hacen con música 

nadie les dice, «agua va.» 

y luego sale la luna; 

y ella se marcha á acostar, 

tiene miedo á los ladrones 

y á la ventana se va; 

y desde allí llama á Fausto, 

que no se hace de rogar; 

y piff! toma una carrera, 

y al dar el salto mortal, 

el telón se viene abajo 

y todos se quedan ¡ah! 

y se ponen los sombreros 

y se salen á fumar. 
Virginia. Ay, yo no sé lo que siento! 
Anita. Eres mia! 
Virginia. Ah! 

Anita. Mia, ah! 

(Cae desmayada en el banco, reclinada sobre su hom- 
bro.) 



— oO — 
ESCENA XIÍL 

DICHOS y AMONIO. 

Antonio. (Oí mayar; son los gatos; 
ya la vieja lia dado fuego, 
si eso es capaz de hacer cara 
á un escuadrón de lanceros.) 

Virginia. Dónde estoy? 

Anita. Aqui en mis brazos. 

(Pesa ocho arrobas lo menos!) 

Antonio. (Pues señor, siga la farsa, 
ahora entro yo de refuerzo.) 

Virginia. Cuándo será nuestra boda? 

Anita. Pronto; en haciendo mas fresco. 

Antonio. Señora, señora! 

Virginia. Qué? 

Antonio. Ay, qué susto! Vengo muerto, 
el alcalde, dos civiles 
y el herrador y otro médico 
que preguntan por un chico. 

Anita. Ay! 

Virginia. Huy! 

Antonio, Y un señor muy feo, 

que ha llegado de Madrid 
en el carruaje del Tuerto, 
buscando á un sobrino suyo. 

Anita. Busca á un sobrino? Yo tiemblo! 

Virginia. Ten calma! (Qué sensitiva!) 

Antonio. Y el tal tio tiene un genio!... 
y habla de una vieja verde 
que al fin irá al Saladero 
ó él deja de ser Gil Rojo. 

Anita. Rojo!... es mi tio... fallezco! 

Virginia. (Su tio!) Niño, valor! 

Antonio. (Me parece que hago efecto!) 

Virginia. Pero tú, qué has contestado? 

Antonio. Que usted, como sabe el pueblo, 
jamás ha tenido chicos 
en su casa. 

Virginia. Eso es lo cierto. 



— 51 



■A MOMO 


. Y se han ido, pero dicen 




que volverán al momento. 




(Ah! concluiré mi ramo; 




si sigo hablando me pierdo.) 




(So dirige hacia el foro.) 


Anita. 


Me amas? 


VlRGIMA 


Lo dudas? 


Amta. 


Entonces 




huyamos. 


Virginia 


Oh! no me atrevo. 


Amta. 


Esta noche. 


VlRGIMA 


Y si hay espías? 


Amta. 


Te disfrazas y es el medio 




de que nadie te conozca. 


VlRGIMA. 


Y mi honor? 



Amta. En cuanto á eso 

te juro que vas conmigo 
asegurada de incendios. 

Vírgima. Vacilo... 

Amta. Decide pronto; 

es preciso que evitemos 
que nos vean hablar juntos, 
no sospechen... 

Vírgima. Si, ya entiendo. 

Amta. Pomne en un papel la hora, 
punto y disfraz. 

Vi rgim a . Bueno ... pero . . . 

Amta. Me lo das como una carta 

que hay que llevar al correo. 

Virginia. (Qué perplejidad tan' grande!) 

Antonio. (Pues señor, me meto en medio.) 
El ramo. 

Virginia. Jesús María! 

Antonio. Qué tal he estado? (Á Amia.) 

Vírgima. Soberbio! 

Antonio. Huele bien; como que tiene 
ruda, geranio de hierro... 



— 32 



ESCENA XIV. 

DICHOS, D. NARCISO, foro. 

Narciso. (No me engañaba, era Anita; 

la hoja de los viajeros 
" que han llegado de la corle 

reza «Anita Montenegro.» 

Y lo prueba esta sortija; 

tiene su nombre en el centro. 

Dije en la administración 

que iba á dársela á su dueño. 

Ahí están.) 
Antonio. Toma, muchacho, 

corriendo, llévalo adentro. 
Narciso. (Yo me acerco.) Buenas tardes. 

(Anita, al verle, da un grito y se escapa corriendo 
con el ramo en la mano.) 

ESCENA XV. 

DICHOS, menos ANITA. 

Narciso. (Es Anita!) 
Virginia. Caballero, 

qué modo de entrar es este? 

Me ha asustado usted. 
Narciso. Yo vengo.., 

Virginia. Hace usted mal en venir, 

porque viene á muy mal tiempo. 

Todo acabó entre los dos 

y para siempre. 
Antonio, (Me alegro.) 

Virginia. Voy á regar las magnolias. 

(Ah! y la cita?) 
Narciso. No comprendo . . . 

Virginia. Beso a usted la mano. 
Antonio. Abur. 

Virginia. (No lucho ya por mas tiempo.) 
Antonio. Si quiere usted calabazas 

ahí cerca las tiene á cientos. 



— 33 — 

(Se van por la derecha ) 

ESCENA XVI. 

NARCISO. 

Pues señor, no me incomodo . 
La vieja me dio codillo! 
Cuánto va á que ese diablillo 
tiene la culpa de todo? 
Nunca quiso hacerme caso; 
pero ahora la prometo 
que, ó descubro su secreto, 
ó salgo bien de este paso. 
Su disfraz es singular! 
'lio dirá! esa es la fija, 
y guardemos la sortija 
por lo que pueda tronar. 

ESCENA XVII. 

NARHSO y MIGUEL, toro. 

Miguel. Cosas de España! qué horror! 

asusta ponerse en viaje; 

qué camino y qué carruaje! 

en burro se va mejor. 
Narciso. Miguel! es usted! 
Miguel. ííl mismo. 

Felices, ya somos dos. 
Narciso. Qué hay? 
Miguel. Que no quiso Dios 

que me rompiera el bautismo. 

Se ha roto la diligencia 

á legua y media de aqui, 

y yo dije entonces, si? 

pues vuelta á casa, y paciencia! 
Narciso. Muy bien pensado. 
Miguel. Y mi tia? 

(Paseándose de un lado á olio.) 

Narciso. (Hola, la busca!) No sé. 

Amigo, ha triunfado usté; 



3 



34 





le cedo lo primacía. 


Miguel. 


Qué? 


Narciso. 


Esos golpes no me duelen, 




ni se me importa un ardite, 




que tengo para desquite 




otros mil que me consuelen. 




No lo dude usted. 


Miguel. 


Me alegro, 




y hasta la Vista. (Falsa salida.) 


Narciso. 


Cerina, 




Matilde la bailarina 




y la Anita Montenegro. 


Miguel. 


Eh! qué ha dicho usted? 


Narciso. 


La Anita 




Montenegro. 


Miguel. 


Quién, la actriz? 


Narciso. 


La misma! me hace feliz; 




es tan buena y tan bonita! 


Miguel. 


Mentira. 


Narciso. 


Yo nunca miento. 



Miguel. Miente usté ahora. 
Narciso. Qué furia! 

Miguel. Repare usted que esa injuria 

pide sangre, y al momento. 
¡Narciso. Vamos, y á usted qué le importa 

que Anita me quiera ó no? 
Miguel. Falso! Pruebas. 
Narciso. Pruebas? (Oh! 

Veré si asi se reporta.) 
Miguel. Pronto! 
Narciso. Ahora no la encuentro. 

(Buscando la sortija.) 

Miguel. Ó va usté á hacer que lo exija... 

Narciso. La prueba es esta sortija 

que dice «Anita» en el centro. 
Ayer tarde en el calor 
de un téte-á-téte lo mas tierno, 
me la dio en recuerdo eterno 
de nuestro invariable amor. 

Miguel. Imposible! 

Narciso. Es demasiado. 

Miguel. Dice «Anita» claro está! 



— 55 — 

Narciso. ( ?; ste por fuerza será 

un amante desdefiado.) 
Miguel. Y es chistosa la conquista! 
Narciso. (Y se la guarda!) Amiguito, 

que es joya que necesito! 
Miguel. -Quítese usté de mi vista. 
Narciso. Pero eso es muy feo, hermano, 

y el apropiarse lo ageno... 
Miguel. La daré en otro terreno 

con la pistola en la mano. 
Narciso. Hombre, no vale la pena. 
Miguel. Márchese usté ó no respondo. 
Narciso. Ya me voy punto redondo. 

(La prudencia siempre es buena. ) 
Miguel. (Es terrible esta inquietud!) 
Narciso. (Pero á este hombre qué le ha dado': 

nada; aquí hay gato encerrado; 

no me iré lejos.) Salud. 

(Se va por el fondo izquierda.) 

ESCENA XVIII. 

MIGUEL, después VIRGINIA y ANITA. 

Miguel. Si no lo puedo creer! 

quizá al interés cedió! 

Mas ella infiel?... por qué no!... 

al fin y al cabo es mujer! 
Virglma. (Ya escribí al jardinerito!) 

(Sale de la casa con un billete.) 

Miguel. Y dejarme por un viejo! . . . 

Virginia. (Eh! quién es?) 

Miguel. Por un Verdejo! 

Tengo razón si me irrito. 
Virginia. Miguel, no marchaste al fin? 
Miguel. Hola, tia! (Es horroroso!) 
Virginia. Qué tienes? 
Miguel. Estoy rabioso! 

Virginia. Te ha mordido!... 
Miguel. Si, un mastín. 

Virginia. El de la huerta, Laurel? 

Favor! que me muerde! (Gritando.) 
Miguel. Tia! 



— 56 — . 

No ha sido perro. 
Virginia. Ah! creía... 

ANITA. Quién llama? (Por la izquierda.) 

Miguel. Anita! 

Anita. Miguel! 



Virginia. 



Miguel. 



Anita. 



Virginia. 



Miguel. 

Virginia. 

Miguel. 



Anita. 



Virginia. 
Anita. 



CANTO. 

(Gomo estatuas están! 
yo no sé qué pensar! 

su sorpresa 

no comprendo; 

vamos viendo 

y lo sabré!) 
(Ya comprendo el disfraz; 
me ha venido á espiar, 

hortelano 

de saínete, 

yo en un brete 

te pondré.) 
(No conviene á mi plan 
que comprenda el disfraz: 

disimulo 

y fingimiento, 

ya mi intento 

le diré.) 
Toma!... Un hortelanito. 

(Dando el billete á Anita y presentándole á Mi? 
guel.) 

Ay, qué chisgarabís! 
Aun tiene pocos años. 
Que aprenda á andar aqui, 
y dele usted papilla, 
que aun es muy chiquitín! 

(Tú de mí te burlas, 

ahora rabiarás.) 

Oiga usted, señora. (Á. Virginia.) 

Oigo sin chistar. 
Como errante mariposa 
que volando entre las flores 
cautivada al fin se posa 



— 37 — 



Virginia. 



Miguel. 



Ahita. 



Virginia. 



Miguel. 



Virginia. 



Anita. 
Miguel. 



sobre el cáliz de un clavel; 
asi, mariposa errante, 
yo en tí busco mi guarida, 
que eres tú clavel fragante 
y á posarme voy en él. 

Bien de rhi vida, 

esto es atroz, 

yo tengo celos 

de ese señor. 

Qué compromiso! 

esto es atroz! 

un jardinero 

me bace el amor! 

Pérfida, ingrata! 

ahora entro yo, 

que soy de veras 

aqui el varón! 
De una cómica prendado, 
olvidé mi noble cima, 
mas el ciego enamorado 
oye al fin la voz de usté, 
y desprecia el alma mia 
un amor de comedí anta, 
y á buscar vengo en mi ti a 
sano juicio y tierna fe! 

Zape! qué escucho! 

esto es atroz! 

es divertida 

mi situación! 

No sospechaba 

tanta pasión! 

Cómo me caso 

con estos dos! 

Puesto que á un viejo 

vende su amor, 

debe olvidarla 

mi corazón! 
Señores, de este apuro 
no sé cómo salir: 
no digo al que prefiero. 
Á mí! 

Á mí! 



58 — 



Anita. 


Á mí! 


Virginia. 


Por Dios, que me mareo? 




pues no es malo el tragin! 




Después diré al que elijo. 


Anita. 


Á mí! 


Miguel. 


Á mí! 


Anita. 


Á mí! 


Virginia. 


Basta! basta! 




(No sé qué hacer! 




Esto es amar! 




esto es querer! 




Mientras me quede 




mi jardinero, 




yo le prefiero, 




que es niño aun.) 




Por Dios! 




qué hacéis? 




qué ardor! 




Jesús! 


Anita. i 
Miguel 1 


Gracias, gracias, 




linda mujer! 




esto es amar! 




esto es querer! 




Ay, vida mia, 




por tí me muero! 




y ansioso espero 




que me ames tú. 




¡MÍ SOl! (Besándole la mano, 




mi bien, 




mi amor, 




¡mi luz! 



HABLADO. 



Virginia. (Pero señor, cuánto novio! 

hoy me han salido ya tres!) 
Anita. Es preciso que me expliques. (Á Miguel. 
Miguel. Chiquillo, habíame de usté. 
Virginia. (Habrá ido á desafiarle!) 

Señores, no puede ser; 



— 59 — 

ese duelo es imposible, 

seria una insensatez. 

Que por mí no corra sangre. 
Anita. Sábelo todo. 
Miguel. Lo sé; 

por eso estoy enojado. 
Virginia. Jamás! antes pasareis (Se interpone.) 

por cima de mi cadáver 

que... 
A nita . (Vaya un a pesadez ! ) 

E^tá usté hecha un espantajo. 

(Separándola á un lado.) 

Virginia. Eh! qué ha dicho? 
Anita. Oye, Miguel. 

Miguel. Cuéntaselo á don Narciso. 
Virginia. Yo espantajo! he oido bien? 

CÓmO ha Sido... (El mismo juego.) 

Anita. ¡Dale bola! 

ya vuelve usted otra vez? 

largo de aqui, guacamayo; 

caracoles con usté! 
Virginia. Ay! guacamayo! qué insulto! 
Miguel. Tengo aqui una prueba. 
Anua. Á ver. 

Virginia. Me ahogo! Haré que le prendan... 
Anita. Mi sortija! 
Virginia. Llamaré! 

Anita. La que he perdido en el viaje. 
Miguel. Si? 
Virginia. Antonio!... el alcalde, el juez, 

los Civiles... (Gritando.) 

Miguel. Pero, tia! 

Virginia. Y el señor Rojo también. 

ESCENA ULTIMA. 

DICHOS, D. NARCISO y D. ANTONIO. 

Antonio. Pero qué voces... 
Narciso. Qué pasa? 

Virginia. Insolencias de un criado; 

que ese trasto me ha faltado 



— 40 





y le. arrojo de mi casa. 


Anita. 


Á mí? vanas ilusiones! 




Ea! reventó ya el gas, 




yo no tengo de hombre mas 




que la blusa y los calzones. 




Soy Anita Montenegro, 




actriz, novia de Miguel; 




voy á casarme con él, 




y él se alegra y yo me alegro. 


Virginia. 


, ¡Es posible! 


Narciso. 


Es la verdad. 


Virginia. 


, (Bien se ha burlado de mí!) 


Miguel. 


(Perdón, si dudé de tí!) 


Antonio, 


. (De seguro hay tempestad.) 


Virginia 


. Y el tio? 


Anita. 


Yo lo inventé. 


Narciso. 


Es mujer de mucho enredo. 


Virginia 


. Cásate, y te desheredo. 


Miguel. 


Pues tia, me casaré. 


Narciso. 


Entonces la bendición. 


Miguel. 


Desprecio á usté, don vejete. 




Vamos. 


Anita. 


Aguarda. Ah! el billete' 




(Saca el billete.) 




caballeros, atención. 


Narciso. 


Duro. 


Virginia 


Con razón me opongo. 


Anita. 


Carta de una... á un caballero. 




«Huiré, á las doce te espero, 




«mi disfraz es capa y hongo.» 


Virginia 


. (Mi carta!) 


Anita. 


Y firma... 


Virginia 


Consiento 




en esa boda, sobrino. 




(Pasa á la izquierda de Anita.) 


Narciso. 


(Qué cambio tan repentino!) 


Anita. 


No hay firma. 


Virginia 


(Tiene talento!) 


Miguel. 


Gracias, tia. 


Virginia 


Yo veré... 




(Queriendo coger la carta.) 


Anita. 


La guardo. (Como fianza.) 



— 41 — 

Narciso. Pero en esta contradanza 
me quedo yo fuera? 

Anita. Usté, 

que bailó una sortija mia 
que trocó en prenda de amor, 
puede irse con el rubor 
del que ha hecho una villanía. 

Virginia. Justo. 

Narciso. Bravo, es boda artística; 

la compañía promete, 
porque hay dama y galancete 
y también característica. 

Anita. Es cierto, y llegará el caso 
de que su ingenio demuestre, 
mas no es compañía ecuestre 
y está demás el payaso. 

Antonio. (Anda, chúpate esa!) 

Anita. Asi, 

abur, vejete inmoral. 

Todos. Que usté lo pase muy mal 
y no vueha por aqui. 

(Música en la orquesta, cae el telón.) 



FÍN DE LA ZARZUELA 



Habiendo examinado esta zarzuela, no hallo 
inconveniente en que se autorice su representa- 
ción. 

Madrid 7 de Agosto de 1865. 

El Censor de Teatros. 
Narciso S. Serra, 



OBRAS DEL MISMO AUTOR 



EL RAMO ÜE ORTIGAS Colección de poesías satíricas. 

ESTÁ LOCA Juguete cómico, original en un acto y en 

verso. 

LADRÓN Y VERDUGO Comedia en un acto y en prosa, arregla. 

da del francés. 

La DOCTORA EN TRAVESURAS. Comedia original en un acto y en verso. 

La FRUTERA DK MURILLO. .. Comedia original en un acto y en verso. 

LL MUNDO NUEVO * Inocentada cómico- lírica original en un ac- 
to y en prosa. 

El JUICIO FINAL 9 Zarzuela original en un acto y en prosa. 

La CAZA DEL GALLO Comedia original en tres actos y en verso. 

La TORRE DE OABEL Comedia original en tres actos y en verso. 

PARA DOS PERDICES, DOS.. . Proverbio original en un acto y en verso. 

El SUEÑO DEL PESCADOR... Zarzuela en tres a. tos y en verso. 

El GORRO NEGRO Zarzuela en un acto y en verso. 

LAS HIJAS DE ELENA Proverbio original en un acto y en verso. 



i En colaboración con D. Fernando Martínez Pedrosa, música de don 
Luis Cepeda. 

2 Música de D. Miguel Albelda. 



i y María. 

id en 1818. 

ida vista de pájaro 

sobre hojuelas. 

res de Polonia. 

iaü ó la Emparedada. 

i y Blanco. 

mo se entiende, ó un hom- 
timido. 

;za contra nobleza. 
i todo oro lo que reluce. 

>ia. 

jslto de enmienda, 
r á rio revuelto, 
lia v por él. 

heridas las de honor, el 
agravio del Cid. 
puerta del jardín, 
oso caballero es D. Dinero, 
os veniales. 

ios y catigo, ó la conquis- 
e Ronda. 

convido al Coronel!... 

nimbo abarca, 
suerte la mía!] 
n es el autor? 



ica y Medoro. 
de buena ley. 
mas feo. 



yina la Gitana, 
o y Marte, 
y Flora. 



■ando. 

Mariquita. 

risanto, ó el Alcalde pro- 

lor. 



hlller. 

trino. 

ayo de «na ópera. 

ésero y la muja. 

ro del hortelano. 

uta y en Marruecos. 

íen la ratonera. 

uno mono. 

os de carnaval. 

irio (drama lírico.) 

¿ilion de ia Rioja [Música! 

onde de Letorieres. 



¿Quién es el padre? 

Rebeca. 
Rival y amigo 



Su imagen. 

Se salvó el honor. 

Santo y peana. 

San Isidro (Patrón de Madrid) 

Sueños de amor y ambición, 

Sin prueba plena. 

Sobresaltos de un marido. 



Tales padres, tales hijos. 
Traidor, inconfeso y mártir. 
Trabajar por cuenta ajena. 
Todos unos. 



Un amor á la moda. 

Una conjuración femenina. 

Un dómine como hay pocos. 

Un pollito en calzas prietas. 

Un huésped del otro mundo. 

Una venganza leal. 

Una coincidencia alfabética. 

Una noche en blanco. 

Uno de tantos. 



ZABZUELAS, 



El mundo á escape. 
El capitán español. 
El corneta. 
El hombre feliz. 
El caballo blanco. 
El Colegial. 

Harry el Diablo. 

Juan Lanas. [Música.) 
Jacinto. 

La litera del Oidor. 
La noche de ánimas. 
La familia nerviosa, ó el suegro 

ómnibus. 
Las bodas de Juanita. [Música.) 
Los dos flamantes. 
La modista. 
La colegiala. 
Los conspiradores. 
La espada de Bernardo. 
La hija de la Providencia. 
La roca negra. 
La estatua encantada. 
Los jardines del Buen Retiro. 
Loco de amor y en la corte. 
La venta encantada. 



Un marido en suerte. 
Una lección reservada. 
Un marido sustituto. 
Una equivocación. 
Un retíalo á quemaropa. 
I Un Tiberio! 
Un-Ioboy una raposa. 
Una renta vitalicia. 
Una llave y un sombrero. 
Una mentira inocente. 
Una mujer misteriosa. 
Una lección de corte. 
Una falta. 

Un paje y un caballero. 
Un si y un no. 
Una lágrima y un beso 
Una lección de mundo. 
Una mujer de historia. 
Una herencia completa. 
Un hombre lino. 
Una poetisa y su marido. 
¡Un regicida! 

Un marido cogido por los cabe- 
llos. 

Ver y no ver. 

Zamarrilla, ó los bandidos de 1e 
Serranía de Ronda. 



La loca de amor, olas prisiones 

de Edimburgo. 
La Jardinera (Música) 
La toma de Tetuan. 
La cruz del Valle. 
La cruz de los Humeros. 
La Pastora de la Alcarria, 
Los herederos. 

siateo y Matea, 
Moreto, (Música. 

Nadie se muere hasta que Dios 
quiere. 
Nadie toque á la Reina. 

Pedro y Catalina. 

i'or sorpresa 

Por amor al prójimo, 



Tal para cual. 

Un primo. • ' 

Una guerra de familia. 

Un cocinero. 

Un sobrino. 

Un rival del otro mundo 



'eccion de El Teatro se halla establecida en Madrid, calle del Pez, núm. 40, 
vado de la izquierda. 



PUNTOS DE VENTA- 



Madrid: Librería de Cuesta, calle de Carretas, oúm. 9 



PROVINCIAS. 



Adra Robles. 

Albacete Pérez. 

Aleo y Martí. 

Algeciras. ...... Almenara. 

Alicante.. Ibarra. 

Almería Alvarez. 

Avila López. 

Badajoz Ordoñez. 

Barcelona Sucesor de Mayol. 

Ídem Cerda. 

Bejar Coron. 

Bilbao Astuy. 

Burgos Hervís 

^áceres Valiente. 

Cádiz . . , . Verdugo Morillas 

y compañía. 

Cartagena Muñoz García. 

Castellón Perales. 

Ceuta... Molina. 

Ciudad-Real...., Arellano. 

Ciudad-Rodrigo.. Tejeda. 

Córdoba Lozano. 

Coruña Lago. 

Cuenca Mariana. 

Ecija Giuli. 

Ferrol Taxonera. 

Figueras Bosch. 

Gerona Dorca. 

Gijon Crespo y Cruz. 

Granada Zamora. 

Guadalajara Oñana. 

Habana Charlain y Fernz. 

Haro Quintana. 

Huelva Osorno. 

Huesca Guillen. 

1. de Puerto-Rico. José Mestre. 

Jaén Idalgo. 

Jerez Alvarez. 

León Viuda de Miñón. 

Lérida Sol. 

Logroño Verdejo. 

Lorca. Gómez. 



Lucena 
Lugo.. . 
Mahon » 



ídem. 

Mataré. 

Murcia 

Orense 

Orilmola 

Osuna 

Oviedo 

Palencia 

Palma 

Pamplona 

Pontevedra 

Pto. deSta. María. 

Reus.. 

Ronda 

Salamanca 

San Fernando . . . 

Sanlúcar 

Sta.C. de Tenerife 

Santander 

Santiago 

San Sebastian . . . 

Segorbe 

Segovia 

Sevilla 

Soria 

Talavera 

Tarragona 

Teruel 

Toledo 

Toro 

Valencia 

Valladolid 

Vigo ,... 

Villan. a yGeltrú. 

Vitoria 

Ubeda 

Zamora 

Zaragoza 



Cabeza. 

Viuda de Pujol. 

Vinent. 

Taboadela. 

Moya. 

Clavel. 

Hered.de Andrion 

Robles. 

Berruezo. 

Montero. 

Martínez. 

Gutiérrez é hijos. 

Gelabert. 

Barrena. 

V^rea y Vila. 

Valderrama. 

Prius. 

Gutiérrez. 

Huebra. 

Martínez. 

Esper. 

Power. 

Hernández. 

Escribano. 

Garralda. 

Mengol. 

Salcedo. 

Alvarez y comp. 

Rioja. 

Castro. 

Font. 

Baquedano. 

Hernández. 

Tejedor. 

Mariana y Sanz. 

H. de Rodríguez. 

Fernandez Dios. 

Creus. 

Illana. 

Bengoa. 

Fuertes. 

Lac.